Materiales para la Semana de Oración por la Unidad Cristiana 2027, incluyendo la Guía diaria de Escritura y Oración, la Celebración Ecuménica de la Palabra de Dios, tarjetas de oración, afiches y más, ya están disponibles a través de nuestro formulario de pedido en línea.
DÍA 1 – Jehová es mi pastor; nada me faltará.
Lecturas de las Escrituras
Isaías 40:9-11
Salmo 23
1 Pedro 5:1-7
Juan 10:7-14
Meditación
El salmista confía serenamente en que el Señor proveerá todo lo necesario para la protección de aquellos que le son fieles. Aun en los momentos más oscuros, Dios estará allí. Es probable que todos conozcamos a personas que han atravesado los momentos más difíciles y, sin embargo, han permanecido firmes en su fe y con la misma confianza en el amor y la provisión de Dios. Las otras lecturas utilizan la imagen del pastor afectuoso de diversas maneras: el Evangelio nos habla del Buen Pastor, Jesús mismo, quien realizará el sacrificio supremo por su rebaño. Al hacer esto, Cristo nos une. El Pastor dice: «No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino» (Lucas 12:32). Piensa en algún momento en el que Dios te haya acompañado por un valle oscuro. ¿Cómo puedes compartir este relato con otras personas y brindarles aliento?
Oración
Hoy me ciño
el poder de Dios para guiarme y sostenerme,
el ojo de Dios para cuidarme, su fuerza para afirmar,
el oído de Dios para escuchar mi ruego,
la sabiduría de Dios para enseñarme,
la mano de Dios para defenderme, su escudo para protegerme,
la palabra de Dios para hablar por mí,
las huestes celestiales para salvarme.
De La Coraza de san Patricio, versificada en inglés por Cecil Frances Alexander.
DÍA 2 – De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.
Lecturas de las Escrituras
Isaías 40:1-8
Salmo 130:1-6
1 Juan 5:1-5
Marcos 10:46-52
Meditación
El salmista se siente completamente desamparado y solo. Tal vez reconoce la necesidad de ser perdonado por alguna falta particular o pecado; quizás ha sido abandonado por aquellos a quienes amaba y en quienes confiaba. Se encuentra desolado, pero tiene la fe suficiente para saber que puede invocar al Único capaz de ayudar. Este salmo es, fundamentalmente, un salmo de esperanza. Incluso en lo más profundo del miedo, de la desesperación, del abandono, de la desunión. Dios escucha nuestro clamor, porque en él hay un amor inquebrantable. Esta es la situación del mendigo ciego en Jericó (Marcos 10:46-52). En una condición de total desamparo y aparente desesperanza, él clama: «¡Ten misericordia de mí!». Y su fe en el poder de Jesús para ayudarlo es recompensada. Para el salmista resulta igual de claro que, desde lo más profundo, su clamor será escuchado. Que aprendamos a sentir el dolor de la división de los cristianos en lo más íntimo de nuestras almas, con la certeza de que, si clamamos, nosotros también seremos escuchados.
Oración
Ayúdame a viajar más allá de lo familiar
y hacia lo desconocido.
Dame la fe para dejar los viejos caminos
y abrir nuevos senderos contigo.
Cristo de los misterios, confío en que eres
más fuerte que cada tormenta en mi interior.
Confiaré en la oscuridad y sabré
que mis tiempos, aun ahora, están en tu mano.
Afina mi espíritu con la música del cielo,
y, de alguna manera, haz que mi obediencia sea valiosa para ti. Amén.
Inspirado en la historia de san Brandán el Navegante (c. 484-577).
DÍA 3 – ¿De dónde vendrá mi socorro?
Lecturas de las Escrituras
Josué 1:7-9
Salmo 121
Efesios 6:10-17
Lucas 12:4-7
Meditación
Este es un Cántico de ascenso mientras los peregrinos emprenden la subida hacia Jerusalén. En la tradición hebrea, el nombre El Shaddai se usa para referirse a Dios, y se traduce de diversas maneras como «Dios de los montes» o como «Dios Todopoderoso». A Dios se lo encontraba en las alturas; pensemos en Abraham en el monte Moriah, en Moisés en el monte Sinaí, en Elías en el monte Carmelo y en el monte Horeb, y en Jesús en el monte de la Transfiguración. El salmista confía en que, al alzar sus ojos a los montes, encontrará el socorro necesario para el viaje. El Dios que él cree que está poderosamente presente en las alturas es el Dios Todopoderoso que no duerme, que protege tanto en el calor del día como en el frío de la noche y que guardará a su pueblo de todo mal. Al volver nuestros ojos hacia el futuro con ansiedad por el aumento de la polarización, la violencia y la división, tanto en la sociedad como en nuestras iglesias, este salmo nos invita a buscar el socorro del Señor.
Oración
Sé tú una llama resplandeciente delante de mí,
sé tú una estrella guía sobre mí,
sé tú un camino llano debajo de mí,
sé tú un Pastor bondadoso detrás de mí,
hoy, esta noche y para siempre. Amén.
Atribuido a san Columba (521-597).
DÍA 4 – Jehová está alrededor de su pueblo.
Lecturas de las Escrituras
Isaías 40:25-31
Salmo 125:1-4
Filipenses 1:12-18
Mateo 6:25-33
Meditación
Aquí de nuevo, a los montes se los considera lugares donde Dios está particularmente presente para su pueblo, ofreciendo seguridad y paz interior. En la lectura del Evangelio, Jesús insta a sus discípulos a no preocuparse: «¡miren a su alrededor —les sugiere— y vean cómo Dios provee para la vida en todo su entorno!» (Mt 6:25-33). La preocupación es una de las emociones más paralizantes y debilitantes, y la mayoría de nosotros somos presa de ella en algún momento u otro. El profeta Isaías señala que incluso los jóvenes y fuertes pueden desfallecer, pero los que confían en Dios tendrán nuevas fuerzas. Observemos su maravillosa imagen de las águilas que remontan vuelo sin esfuerzo por encima de la tierra (Is 40:25-31). Pablo, que escribe desde la prisión (Fil 1:12-18), ve sus pruebas como una oportunidad; él es sostenido por el Dios a quien sirve. El Señor está alrededor de su pueblo y la unidad es su don.
Oración
Cristo conmigo, Cristo dentro de mí,
Cristo tras de mí, Cristo frente a mí,
Cristo a mi lado, Cristo para conquistarme,
Cristo para consolarme y restaurarme,
Cristo debajo de mí, Cristo sobre mí,
Cristo en la quietud, Cristo en el peligro,
Cristo en el corazón de todos los que me aman,
Cristo en la boca del amigo y del extraño. Amén.
De La Coraza de san Patricio, versificada en inglés por Cecil Frances Alexander.
DÍA 5 – Jehová de los ejércitos está con nosotros.
Lecturas de las Escrituras
Ezequiel 47:1-12
Salmo 46
Apocalipsis 22:1-5
Mateo 14:22-31
Meditación
En tiempos de dificultad, sobre todo entre nuestros amigos, tendemos a sentir que debemos «hacer» algo, que se requiere actuar, que podemos mejorar la situación. Sin embargo, muy a menudo, lo mejor es detenerse y simplemente «estar allí», estar «presentes» con aquellos que se encuentran bajo presión. Puede costar muchísimo detenerse, por la sencilla razón de que nos sentimos muy impotentes e incapaces. Esto suena como una contradicción, pero ¿realmente lo es? Lo más importante es que Dios está presente con nosotros. El salmista pinta un cuadro vívido de un mundo convulsionado. Las imágenes de terremotos e inundaciones nos resultan hoy muy familiares. Ese caos se refleja en la agitación política del siglo xxi. No obstante, Dios está con nosotros, fuente perenne de gozo. Jesús otorga poder a los cristianos para reflejar la unidad en este mundo fracturado.
Oración
Sé tú mi visión, oh Señor de mi corazón;
no sea nada lo demás para mí, sino solo tú.
Sé tú mi mejor pensamiento en el día y en la noche;
tanto al despertar como al dormir, sea tu presencia mi luz.
Sé tú mi sabiduría, sé tú mi verdadera palabra;
quédate siempre conmigo, y yo contigo, Señor.
Sé tú mi gran Padre, y déjame ser tu hijo;
mora tú en mí, y yo sea uno contigo.
Atribuido a san Dallán Forgaill (c. 530–598).
DÍA 6 – Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros.
Lecturas de las Escrituras
Isaías 35:5-7
Salmo 126
1 Pedro 3:8-16a
Mateo 5:43-48
Meditación
El Néguev es una región muy árida del desierto de Judea, y durante la mayor parte del año, los arroyos a los que se refiere el salmista están completamente secos, son cauces vacíos. Sin embargo, cuando llega la lluvia, el agua llena estos cauces con sorprendente rapidez, ofreciendo vida tanto a las plantas como a los animales, ¡y el desierto se goza y florece (cf. Isaías 35:6)! Esta es una imagen asombrosa de cómo las cosas pueden cambiar drásticamente para bien en poco tiempo: el Señor, sin duda, hace grandes cosas por su pueblo. Es bueno recordar y dar gracias por todo lo que Dios ya ha hecho por nosotros en el camino hacia la unidad.
Oración
Jamás cesaremos de darte gracias, oh Dios,
que nos has guardado fieles en tiempos de tentación.
Nos has defendido en todas nuestras dificultades.
¿Quiénes somos nosotros, Señor, o cuál es nuestro llamado,
para que hayas obrado con nosotros con tan divina presencia?
Alabaremos y engrandeceremos tu nombre entre las naciones,
no solo en los buenos tiempos, sino también en los de dificultad,
porque nos has mostrado que podemos poner nuestra confianza en ti sin vacilar.
Tú eres el Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
Adaptado de la Confesión de san Patricio.
DÍA 7 – A la casa de Jehová iremos.
Lecturas de las Escrituras
Isaías 2:1-4
Salmo 122
Efesios 4:1-6
Juan 14:27-31
Meditación
El salmista contempla la ciudad de Jerusalén y el Templo en su interior, imaginando el tortuoso viaje subiendo la empinada colina hasta, finalmente, estar de pie en los atrios del Templo. Él ha venido junto con personas de muchos lugares para adorar juntos. El salmista ora por la paz de los que le rodean, todos reunidos en el nombre del Señor. Jesús envió a sus discípulos desde Jerusalén a «Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:8), llevando el evangelio de la paz. Las otras lecturas, de diversas maneras, hablan de lo que significa caminar a la luz del Señor, mantener el vínculo de la paz y conocer por nosotros mismos esa paz que es la oración de Jesús por nosotros. ¿Cuál es la importancia de adorar a nuestro Dios juntos como cristianos de diferentes tradiciones? ¿Qué tan desafiante es para mí o para nuestra congregación cruzar el umbral de la iglesia de una comunidad cristiana diferente?
Oración
Enciende en nuestros corazones, oh Dios,
la llama de ese amor que nunca cesa,
para que arda en nosotros, alumbrando a los demás.
Que brillemos para siempre en tu santo templo,
iluminados con tu luz eterna,
que es tu Hijo, Jesucristo,
nuestro Salvador y Redentor. Amén.
Atribuido a san Columba (521-597).
DÍA 8 – ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!
Lecturas de las Escrituras
Génesis 50:15-21
Salmo 133
Filipenses 4:2-7
Juan 15:12-17
Meditación
El salmista reflexiona sobre lo bueno que es habitar juntos en armonía. Y esto no se logra con facilidad. Jesús tuvo que calmar las discusiones de sus discípulos (Lc 22:24-26), Pablo tuvo que reprender a los cristianos en Corinto (1 Co 3:3-9; 11:17-22) y animar a otros a «que sean de un mismo sentir en el Señor» (Fil 4:2). ¡La increíble bondad de José hacia los hermanos que lo habían vendido como esclavo es ejemplar, y un inmenso desafío! (Gn 42:25). Sin embargo, el mandamiento de Jesús es que nos amemos unos a otros, sin distinción de clase, posición social, raza o lengua, viviendo juntos en unidad y respeto mutuo. «¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!». Durante esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, ¿cómo podríamos experimentar esto de una manera renovada? ¿Cómo podríamos ser embajadores de unión en el mundo de hoy?
Oración
El sol que vemos salir para nosotros cada día por tu mandato, oh Cristo,
no perdurará y su esplendor no brillará para siempre.
Pero tú, Señor Jesucristo, eres el verdadero Sol,
la Luz que nunca perecerá, a quien adoramos.
Nos regocijamos al saber que resucitaremos
en el resplandor de tu gloria, oh resplandeciente Hijo del cielo,
que habitas con el Padre y el Espíritu Santo,
ahora y por todos los siglos de los siglos. Amén.
Adaptado de la Confesión de san Patricio.