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WEEK OF PRAYER FOR CHRISTIAN UNITY
JANUARY 18–25, 2016

PRAYER / WORSHIP: Escritura Diaria y Guía de Oración
Semana de Oración por la Unidad Cristiana 2016

2016 Week of Prayer for Christian Unity

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Día 1, Que la piedra sea removida

Sagradas Escritura

  • Ezequiel 37:12-14, Voy a abrir los sepulcros de ustedes, y a levantarlos de sus sepulturas, oh mi pueblo.
  • Salmo 71:18-23, Tu poder y tu justifica, oh Señor, llega a las alturas.
  • Romanos 8:15-21, Si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
  • Mateo 28:1-10, No está aquí, pues ha resucitado, como él dijo.

Meditación

En nuestro mundo de hoy hay mucho pena y dolor, heridas infligidas que son difíciles de olvidar. Todo esto es como la gran piedra que cubría la entrada de la tumba de Jesús. Heridas como estas nos encarcelan en una tumba espiritual.

Pero si en nuestro sufrimiento nuestro dolor se une a su dolor, la historia entonces no termina aquí, encerrada en nuestras tumbas. El terremoto de la resurrección del Señor es el acontecimiento que sacude a la tierra y que abre nuestras tumbas y nos libera del dolor y la amargura que nos mantiene en aislamiento de los demás.

Este es el poderoso acto del Señor: su amor, que sacude a la tierra, que remueve las piedras, que nos libera, y que nos llama a la mañana del nuevo día. Aquí, en este nuevo amanecer nos encontramos reunidos con nuestros hermanos y hermanas que han sido también encarcelados y lastimados. Y como María Magdalena debemos “ir rápidamente” a partir de este gran momento de alegría a contarle a los demás lo que ha hecho el Señor.

Oración

Señor Jesús, tú siempre nos has amado desde el principio, y nos has mostrado la intensidad de tu amor al morir por nosotros en la cruz y al compartir de ese modo nuestros sufrimientos y heridas. En este momento, dejamos al pie de tu cruz todos los obstáculos que nos separan de tu amor. Removemos las piedras que nos encarcelan. Despiértanos a tu mañana de resurrección. Que podamos conocer a los hermanos y hermanas de los cuales fuimos separados. Amén.

Día 2, Llamados a ser los Mensajeros de la Alegría

Sagradas Escritura

  • Isaías 61:1-4, El espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque el Señorme ha ungido; me ha enviado a proclamar buenas noticias a los afligidos.
  • Salmo 133, ¡Qué bueno es y qué agradable, que los hermanos convivan en armonía!
  • Filipenses 2:1-5, Completen mi gozo sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.
  • Juan 15:9-12, Estas cosas les he hablado, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea completo.

Meditación

El gozo del Evangelio llama a los cristianos a vivir la profecía de Isaías: “El espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque el Señor me ha ungido; me ha enviado a proclamar buenas noticias a los afligidos.” Anhelamos que la Buena Nueva sane nuestros corazones heridos y nos libere de todo aquello que nos ata y nos mantiene cautivos.

Cuando estamos entristecidos por nuestro sufrimiento, nos faltan fuerzas para proclamar el gozo que proviene de Jesús. Sin embargo, aún cuando nos sentimos incapaces de brindar algo al otro, al dar testimonio de lo poco que tenemos, Jesús lo multiplica en nosotros y en quienes están a nuestro alrededor.

En el Evangelio Jesús dice: “Así como el Padre me amó, así los amé a ustedes; permanezcan en mi amor” y “ámense unos a otros como yo los he amado.” Así es que de esta forma descubrimos su alegría en nosotros, de manera que nuestra alegría esté completa.  Este amor mutuo y gozo mutuo está en el corazón de nuestra oración por la unidad. Así como dice el salmista “¡Qué bueno es y qué agradable, que los hermanos convivan en armonía!”

Oración

Dios del amor, considera nuestra voluntad de servirte a pesar de nuestra pobreza espiritual y nuestras capacidades limitadas. Colma los anhelos más profundos de nuestros corazones con tu presencia. Llena nuestros corazones heridos con tu amor sanador para que nos amemos unos a otros como nos has amado. Concédenos el don de la unidad para que te sirvamos con alegría y compartamos tu amor con todos. Esto pedimos en el nombre de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Día 3, El Testigo de la Comunidad

  • Sagradas Escritura
    Jeremías 31:10-13, Ellos vendrán a las alturas de Sión entre gritos de alegría.
  • Salmo 122, Pidamos por la paz de Jerusalén: y porque prosperen los que te aman.
  • 1 Juan 4:16-21, Si alguno dice “Yo amo a Dios,” pero odia a su hermano, es un mentiroso.
  • Juan 17:20-23, Para que todos sean uno, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Meditación

La división entre los cristianos es un obstáculo hacia la evangelización. El mundo no puede creer que somos discípulos de Jesús mientras nuestro amor por el otro es incompleto. Sentimos el dolor de esta división cuando no podemos recibir juntos el cuerpo y la sangre de Cristo en la Eucaristía, el sacramento de la unidad.

La fuente de nuestra alegría es nuestra vida en común en Cristo. Para vivir nuestra vida en comunidad todos los días se trata de recibir, amar, servir, rezar y ser testigos con los cristianos de diversas tradiciones. Esta es la perla de gran valor que nos dio el Espíritu Santo.

La noche antes de su muerte, Jesús rezó por la unidad y el amor entre nosotros. Hoy levantamos nuestras manos y oramos con Jesús por la unidad cristiana. Rezamos por los obispos, ministros y miembros de todas las iglesias. Rezamos para que el Espíritu Santo nos conduzca a todos por este camino de unidad.

Oración

Señor Jesús, que oraste para que seamos todos uno, te pedimos por la unidad de los cristianos según tu voluntad, según tu intención. Que el Espíritu nos permita experimentar el sufrimiento causado por la división, para ver nuestros pecados y para esperar más allá de toda esperanza. Amén.

Día 4, Un pueblo sacerdotal llamado a proclamar el Evangelio

Sagradas Escritura

  • Génesis 17:1-8, Ahora te llamarás Abraham, porque te he puesto como padre de muchísima gente.
  • Salmo 145:8-12, El Señor es compasivo y lleno de ternura, lento para la ira y grande en misericordia.
  • Romanos 10:14-15, ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?
  • Mateo 13:3-9, Pero una parte cayó en buena tierra, y rindió una cosecha de cien, sesenta, y hasta treinta semillas por una.

Meditación

En el mundo de hoy más que nunca, las palabras inundan nuestros hogares: ya no únicamente de nuestras conversaciones, sino desde la televisión, radio y ahora de las redes sociales. Estas palabras tienen el poder de construir y de derribar. La mayor parte de este océano de palabras parece no tener sentido; la distracción por encima de la nutrición.

Uno podría ahogarse en ese océano en donde no hay ningún sentido que captar. Pero hemos oído una Palabra salvadora; ha sido arrojada hacia nosotros como un salvavidas. Nos llama a la comunión, y nos convoca a la unidad con aquellos que también la han oído. Hace tiempo no éramos un pueblo, pero ahora somos el pueblo de Dios.

Más que eso, somos el pueblo sacerdotal. Unidos con los otros que han recibido su Palabra, nuestras palabras ya no son simples gotas perdidas en el océano. Ahora tenemos una Palabra poderosa para hablar. Unidos podemos decirla fuertemente; Yeshua - Dios salva.

Oración

Señor Jesús, tú dijiste que todos reconocerán que somos tus discípulos si hay amor entre nosotros. Fortalecidos por tu gracia, te pedimos que podamos trabajar incansablemente por la unidad visible de tu Iglesia, para que la Buena Nueva que estamos llamados a proclamar se vea en todas nuestras palabras y acciones. Amén.

Día 5, La Comunidad de los Apóstoles

Sagradas Escritura

  • Isaías 56:6-8, Porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.
  • Salmo 24, ¿Quién merece subir al monte del Señor?
  • Hechos 2:37-42, Se mantenían fieles a las enseñanzas de los apóstoles y en el mutuo compañerismo, en el partimiento del pan y en las oraciones.
  • Juan 13:34-35, Un mandamiento nuevo les doy, que se amen unos a otros. 

Meditación

El mandamiento de Jesús de amarse unos a otros no es teórico. Nuestra comunión de amor de unos a otros se vuelve realidad cuando nos reunimos intencionalmente como discípulos de Cristo, para compartir la comunidad y la oración en el poder del Espíritu.

Cuanto más encuentren los cristianos a Cristo, especialmente sus líderes, unidos en humildad y paciencia, tanto más disminuirán los prejuicios, mayor será nuestro descubrimiento de Cristo en los demás, y mayor será nuestra vocación de ser testigos auténticos del Reino de Dios.

A veces el ecumenismo parece muy complicado. Pero una comunidad alegre, una comida compartida y una oración y alabanza en común son formas de la simplicidad apostólica. En ellas obedecemos el mandamiento de amarnos unos a otros, y proclamamos nuestro Amén a la oración de Cristo por la unidad.

Oración

Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, concédenos a todos los cristianos, y especialmente a aquellos que están confiados en el liderazgo de tu Iglesia, el espíritu de la sabiduría y la revelación, para que con los ojos de nuestros corazones podamos ver la esperanza a la que nos has llamado: un solo cuerpo y un solo espíritu, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y un solo Padre de todos, quien todo lo domina, por medio de todos actúa y en todos vive. Amén.

Día 6,  Escuchen este Sueño

Sagradas Escritura

  • Génesis 37:5-8, Escuchen ahora este sueño que tuve.
  • Salmo 126, Nos parecerá estar soñando.
  • Romanos 12:9-13, Amémonos unos a otros con amor fraternal, respetemos y mostremos deferencia hacia los demás.
  • Juan 21:25, Ni aún en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir.

Meditación

José tiene un sueño, que es un mensaje de Dios. Sin embargo, cuando José comparte su sueño con sus hermanos, ellos reaccionan con enojo y violencia, porque el sueño significa que ellos deben inclinarse ante él. Finalmente la hambruna conduce a los hermanos a Egipto y ellos se inclinan ante José, pero en lugar de la humillación y la deshonra que temen, es el momento de reconciliación y gracia.

Jesús, como José, nos brinda una visión, un mensaje sobre la vida del Reino de su Padre. Es una visión de unidad. Pero como los hermanos de José, a menudo nos sentimos molestos, enojados y temerosos de la visión y de lo que esto parece implicar. Requiere que nos sometamos y nos inclinemos a la voluntad de Dios. Le tenemos miedo porque tememos poder perder. Pero esta visión no representa una pérdida. Más bien, se trata de recuperar a los hermanos y hermanas que habíamos perdido, se trata de la reunificación de una familia.

Hemos escrito muchos textos ecuménicos, pero la visión de la unidad cristiana no ha sido captada únicamente en declaraciones, por más importantes que estas sean. La unidad que Dios desea para nosotros, la visión que nos puso delante nuestro, va más allá de todo lo que podamos expresar en palabras o de lo que contengan los libros.  Esta visión debe hacerse carne en nuestras vidas y en la oración y misión que compartidos con nuestros hermanos y hermanas. La mayor parte de esto se demuestra en el amor que nos brindamos unos con otros.

Oración

Padre que estás en los Cielos, concédenos humildad para oir tu voz, para recibir tu llamado, y para compartir tu sueño por la unidad de la Iglesia. Ayúdanos a estar despiertos ante el dolor de la desunión. Allí donde la división nos haya dejado con corazones de piedra, que el fuego de tu Espíritu Santo inflame nuestros corazones y nos inspire con la visión de ser unos en Cristo, como él es uno contigo, para que el mundo crea que tú lo has enviado. Esto te lo pedimos en nombre de Jesús. Amén.

Día 7, Hospitalidad para la oración

Sagradas Escritura

  • Isaías 62:6-7, Sobre tus murallas, Jerusalén, he puesto vigilantes que ni de día ni de noche guardarán silencio.
  • Salmo 100, Canten alegres al Señor, habitantes de toda la tierra. Sirvan al Señor con alegría.
  • 1 Pedro 4:7-10, Pórtense juiciosamente y no dejen de orar.
  • Juan 4:4-14, El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que fluya hacia la vida eterna.

Meditación

En tanto el pueblo de Dios esté dividido, y los cristianos sean extraños unos con otros, somos como Jesús en Samaria, extraños en una tierra extranjera, sin seguridad, sin refrescos y sin lugar para descansar.

El pueblo de Israel anheló un lugar de seguridad donde podrían servir al Señor. Isaías nos habla de la acción poderosa del Señor; él colocó vigilantes en las murallas de Jerusalén para que su gente puediera servirlo en un día y en una noche seguros.

En la Semana de la Oración nuestras iglesias y capillas se vuelven lugares seguros, de descanso y refresco para el pueblo que se une en oración. El desafío para esta semana es crear más espacios y proteger los momentos de oración, porque al rezar todos juntos, nos volvemos un solo pueblo.

Oración

Señor Jesús, tú le pediste a tus apóstoles que permanezcan despiertos contigo y que recen junto a ti. Que podamos ofrecerle al mundo momentos protegidos y espacios para encontrar descanso y paz, para que podamos rezar juntos con otros cristianos y podamos conocerte más profundamente. Amén.

Día 8, Corazones Ardientes por la Unidad

Sagradas Escritura

  • Isaías 52:7-9, ¡Cuán hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae las buenas nuevas!
  • Salmo 30, Tú cambias mis lágrimas en danza.
  • Colosenses 1:27-29, A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los no judíos, y que es Cristo en ustedes.
  • San Lucas 24:13-36, Y partiendo de Moisés, y siguiendo por todos los profetas, comenzó a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él. 

Meditación

Los discípulos decepcionados que abandonan Jerusalén por Emaús han perdido la esperanza en que Jesús era el Mesías y se alejan de su comunidad. Es un camino de separación y aislamiento.

En cambio, regresan a Jerusalén llenos de esperanza con un mensaje del Evangelio en sus labios. Es un mensaje de resurreción que los conduce de nuevo al corazón de la comunidad y a la comunión del compañerismo.

Así a menudo tratan los cristianos de evangelizar con un espíritu competitivo, con la esperanza de llenar sus propias iglesias.  La ambición anula el deseo de otros de oir el mensaje vivificante del Evangelio. El evangelismo auténtico es un camino que va desde Emaús hasta Jerusalén, un camino que va del aislamiento hacia la unidad.

Oración

Señor Jesús, tú has hecho que nuestros corazones ardan en nuestro interior, y nos has enviado de nuevo al camino hacia nuestros hermanos y hermanas, con el mensaje del Evangelio en nuestros labios. Ayúdanos a ver que la esperanza y la obediencia a tus mandamientos nos conduce siempre a la gran unidad de tu pueblo. Amén.