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Week of Prayer for Christian Unity

PRAYER / WORSHIP: Guía Diario de Escritura y Oración

Guía de escrituras y oraciones diarias 
Semana de Oración por la Unidad Cristiana 2013

Día 1, Caminando en Conversación

Lecturas
  • Génesis 11:1–9, La historia de Babel y la herencia de nuestra diversidad.
  • Salmo 34:11–18, “Vengan... escuchen.” Invitación de Dios a conversar.
  • Hechos 2:1–12, La venida del Espíritu, el don del entendimiento.
  • Lucas 24:13–25, Conversación con el Jesús Resucitado en el camino.
Meditación

Caminar humildemente con Dios significa caminar como las personas que hablan unas con otras y con el Señor, siempre atentos a lo que escuchamos. La conversación ha sido central para el movimiento ecuménico, ya que abre espacios para aprender unos de otros, compartiendo lo que tenemos en común, y para que las diferencias puedan ser escuchadas y discutidas. Estas conversaciones desde la búsqueda de la unidad son parte de nuestra llamada básica para responder a lo que Dios nos pide.

La lectura del Génesis de hoy, y la historia de Pentecostés, ambas reflejan algo de esta acción humana, y su lugar en la liberación del hombre por Dios. Es con la venida del Espíritu en Pentecostés que es posible lograr el entendimiento a pesar de las diferencias de una nueva manera, a través del poder de la resurrección de Jesús. Ahora somos invitados a compartir el don del habla y la escucha y a caminar en el Espíritu.

La experiencia de los discípulos en el camino a Emaús es una conversación que ocurre en un contexto de viaje compartido, pero también de pérdida y de esperanza defraudada. Como Iglesias que viven con niveles de desunión podemos reconocernos aquí. Y es precisamente aquí donde Jesús decide unirse a la conversación caminando junto a sus discípulos. Es su deseo de ser una parte de nuestras conversaciones, y nuestra reacción de querer que él se quede y hable más con nosotros, lo que nos permite un encuentro viviente con el Señor Resucitado.

Esta experiencia de resurrección nos llama a una unidad más profunda en Cristo. La conversación constante con el otro y con Jesús, incluso en nuestra propia desorientación, nos mantiene caminando juntos hacia la unidad.

Oración

Jesucristo, proclamamos con gozo nuestra identidad común en ti, y te damos gracias por invitarnos a un diálogo de amor  contigo. Abre nuestros corazones para que podamos compartir con mayor perfección en tu oración al Padre que podamos ser uno, para que a medida que viajemos juntos podamos acercarnos más el uno al otro. Envía tu Espíritu para habilitarnos a cuestionar las situaciones donde faltan dignidad y compasión en nuestras sociedades, naciones y en el mundo. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Día 2, Caminando con el cuerpo quebrantado de Cristo

Lecturas
  • Ezequiel 37:1-14, “¿Vivirán estos huesos?”
  • Salmo 22:1-8, El siervo de Dios, burlado e insultado, clama con angustia a Dios.
  • Hebreos 13:12-16, El llamado para acudir a Jesús “fuera del campamento.”
  • Lucas 22:14-23, Jesús parte el pan, dando el don de sí mismo antes de padecer.
Meditación

Caminar humildemente con Dios significa escuchar la llamada a nosotros a caminar fuera de las zonas de nuestro propio confort, y acompañar al otro, especialmente al otro que sufre. “Nuestros huesos se han secado y nuestra esperanza ha perecido;” “estamos destruidos.” Las palabras de Ezequiel dan voz a la experiencia de muchas personas de todo el mundo hoy.

Los cristianos son llamados a este camino de la cruz. La Epístola a los Hebreos deja en claro no sólo la realidad salvadora del padecimiento de Jesús, sino también la necesidad de que sus discípulos vayan “fuera del campamento” para unírseleallí. Cuando vamos al encuentro de quienes han sido excluidos y reconocemos al crucificado en sus sufrimientos, es clara qué dirección debemos seguir: estar con Cristo, ser solidarios con los marginados cuyas heridas él comparte.

La historia del sufrimiento y la muerte de Cristo es la historia de la última cena y es celebrada como la victoria sobre la muerte en cada Eucaristía. En esta celebración cristiana, el cuerpo quebrantado de Cristo es su cuerpo resucitado y glorioso; su cuerpo es quebrado para que nosotros podamos compartir su vida, y, en él, un cuerpo.

Como Cristianos en el camino hacia la unidad a menudo podemos ver la Eucaristía como un lugar donde el escándalo de nuestra desunión es dolorosamente real, sabiendo que, hasta ahora, no podemos compartir plenamente este sacramento como deberíamos. Esta situación nos llama a realizar esfuerzos renovados hacia una communion más profunda entre nosotros.

Oración

Dios compasivo, tu Hijo murió en la Cruz para que por su cuerpo quebrantado sean destruidas nuestras divisiones. Y nosotros lo hemos crucificado una y otra vez con nuestra desunión. Envíanos tu Espíritu para infundir vida y sanación a nuestro quebrantamiento que podamos ser testigos de la justicia y el amor de Cristo. Camina con nosotros hacia el día en que podamos compartir el pan y el vino en la mesa común. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Día 3, Caminando hacia la libertad

Lecturas
  • Éxodo 1:15–22, Las parteras de las Hebreas obedecen la ley de Dios por sobre la orden del Faraón.
  • Salmo 17:1–6, La oración confiada de uno que se abre a la mirada de Dios.
  • 2 Corintios 3:17–18, La gloriosa libertad de los hijos de Dios en Cristo.
  • Juan 4:4–26, La conversación con Jesús lleva a la mujer Samaritana a vivir con mayor libertad.
Meditación

Caminar humildemente con el Señor es siempre un camino a recibir la libertad que abre ante todas las personas. Teniendo esto presente celebramos el misterio de la lucha por la libertad, que ocurre incluso en los lugares donde la opresión, el prejuicio y la pobreza parecen ser cargas imposibles. Celebramos la determinación por la libertad en la dignidad, la inclusión social, y una parte apropiada en todo lo que es bueno. Un viaje tan decidido hacia una vida más plena presenta un regalo de esperanza del Evangelio para todas las personas, atrapadas, en nuestras diferentes maneras, dentro de los modelos de desigualdad por todo el mundo.

La historia de Jesús que se encuentra con la mujer en el pozo de Samaria, nos recuerda el viaje paso a paso hacia la libertad de discriminación injusta y prácticas de daños. El mismo Jesús se involucra en la conversación con ella sobre la base tanto de su necesidad de ayuda práctica (tiene sed) como de una exploración mutua de los prejuicios sociales que hacen que esta ayuda parezca problemática. Poquito a poco se abre ante la mujer el camino de una vida más libre, a medida que la realidad de las complejidades de su vida son vistas con mayor claridad a la luz de las palabras de Jesús. Al final estas perspicacias personales vuelven a llevar la conversación a un lugar donde se trasciende lo que divide que deberían adorar. “Adorar en espíritu y en verdad” es lo que se requiere y aquí aprendemos a liberarnos de todo lo que nos aleja de una vida juntos, de la vida en su plenitud.

Ser llamados a una mayor libertad en Cristo,  es un llamado a una comunión más profunda. Nuestra libertad en Cristo se caracteriza por esa nueva vida en el Espíritu que nos permite mantenernos unidos ante las glorias de Dios “con rostros descubiertos.” Es en esta gloriosa luz que aprendemos a ver al otro más realmente a medida que crecemos en semejanza a Cristo hacia la plenitud de la unidad Cristiana.

Oración

Dios de liberación, te damos gracias por la resistencia y la fe esperanzada de quienes luchan por la dignidad y la plenitud de la vida. Sabemos que levantas a los abatidos, y liberas a quienes están atados. Que apreciemos lo que nos ha sido dado, y que seamos fortalecidos para supercar todo lo que está dentro nuestro que nos esclaviza. Envíanos tu Espíritu para que la verdad nos libere, para que con voces unidas podamos proclamar tu amor al mundo. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Día 4, Caminando como hijos de la tierra

Lecturas
  • Levítico 25:8–17, La tierra es para el bien común, no para ganancia personal.
  • Salmo 65:5b–13, La fecunda abundancia de la gracia de Dios en la tierra.
  • Romanos 8:18–25, El anhelo de toda la creación por la redención.
  • Juan 9:1–11, Curación realizada por Jesús, barro y lavado.
Meditación

Si vamos a caminar humildemente con Dios siempre necesitaremos ser consientes de nosotros mismos como parte de la creación y destinatarios de los dones de Dios. Existe un creciente reconocimiento en el mundo actual de que entender mejor nuestro auténtico lugar en la creación debe convertirse en prioridad. Todo lo que tenemos nos es dado por Dios en su creación y no es nuestro para que hagamos lo que nos plazca.

La historia Cristiana es de redención para toda la creación. La creencia de que en Jesús Dios se convierte en una persona humana, en un tiempo y lugar particular. Es una creencia compartida en la Encarnación que lleva consigo un profundo reconocimiento de la importancia de la creación, de los cuerpos, el alimento, la tierra, el agua y todo lo que alimenta nuestra vida como personas en el planeta. Jesús es plenamente parte de este mundo.

En todo el mundo la tierra suele ser trabajada por las personas más pobres, quienes frecuentemente no participan de la fecundidad obtenida. El cuidado de la tierra incluye cuestiones communes de cómo los seres humanos deben vivir dentro de la creación, en maneras que sean más plenamente humanas para todos. El hecho de que la tierra, la propiedad y el trabajo que se hace en ella, sean tan a menudo fuente de desigualdades económicas y prácticas de trabajo degradantes es causa de gran inquietud y acción para los Cristianos unidos. La tierra y sus frutos no nos son dados como oportunidad para “aprovecharse los unos de los otros”, sino que el trabajo de la tierra es para beneficio de todos.

Oración

Dios de vida, te damos gracias por la tierra, y por quienes la cuidan y obtienen sus frutos. Que el Espíritu, el dador de vida, nos ayude a reconocer que somos parte de la red de relaciones de la creación. Que aprendamos a atesorar la tierra y a escuchar el gemido de la creación. Que verdaderamente caminemos juntos en los pasos de Cristo, trayendo sanación a todo lo que hiere esta tierra, y asegurando una repartición justa de todo lo que nos da. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Día 5, Caminando como los amigos de Jesús

Lecturas
  • Cantares 1:5–8, El amor y el amado.
  • Salmo 139:1–6, Tú me has escudriñado y conocido.
  • 3 Juan: 2–8, Hospitalidad a los amigos en Cristo.
  • Juan 15:12–17, Los llamo amigos.
Meditación

Caminar humildemente con Dios no significa caminar solos. Significa caminar con quienes son los signos vitales de la presencia de Dios entre nosotros, nuestros amigos. “Pero los he llamado amigos” dice Jesús. Dentro de la libertad del amor, podemos escoger a nuestros amigos, y ser escogidos como un amigo. “Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los escogí a ustedes.” La amistad de Jesús con cada uno de nosotros transfigura y trasciende nuestras relaciones con la familia y la sociedad. Habla del amor profundo y permanente de Dios por todos nosotros.

El Cantar de los Cantares permanece como testimonio de la pasión entre amantes que trasciende los límites de la sociedad. ¿Qué require el Señor de aquéllos llamados a caminar con Jesús y sus amigos? Un llamado a ser amigos de los amigos de Jesús es otra manera de entender la unidad de los Cristianos por la que oramos esta semana. Los Cristianos de todo el mundo son llamados a ser amigos de todos los que luchan contra la discriminación y la injusticia. El camino hacia la unidad Cristiana requiere que caminemos humildemente con Dios con, y como, los amigos de Jesús.

Oración

Jesús, desde el primer momento de nuestra existencia nos ofreciste tu amistad. Tu amor abraza a todas las personas. Llenos de la confianza y seguridad de nuestra dignidad en ti, que caminemos en solidaridad hacia el otro, y abracemos al otro en el Espíritu, como hijos de Dios. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Día 6, Caminar más allá de las fronteras

Lecturas
  • Rut 4:13–18, La descendencia de Rut y Boaz.
  • Salmo 113, Dios quien ayuda al necesitado.
  • Efesios 2:13–16, Cristo ha derrumbado la pared intermedia de separación entre nosotros.
  • Mateo 15:21–28, Jesús y la mujer Cananea.
Meditación

Caminar humildemente con Dios significa caminar más allá de las barreras que dividen y dañan a los hijos de Dios. San Pablo vivió con las devastadoras divisiones en la primera comunidad Cristiana entre Gentiles y Judíos Cristianos. A esta barrera y a todas las posteriores, Pablo proclama que Cristo “es nuestra paz;.... y de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación.” En otro lugar escribe, No hay Judío ni Griego; no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús.” (Gálatas 3:27-28) En Cristo, todas las barreras del mundo antiguo, y sus sucesores modernos, han sido eliminados porque en la Cruz, Jesús creó en sí mismo una nueva humanidad.

En un mundo en el que a menudo resulta difícil atravesar las barreras religiosas, los Cristianos nos recuerdan la importancia del diálogo y la cooperación interreligiosos. El Evangelio de San Mateo nos relata el difícil viaje de Jesús y sus discípulos para cruzar las barreras de la religión, cultura y género al ser confrontado por una mujer cananea que suplica a Jesús que cure a su hija. Los instintos de los discípulos de alejarla y la propia vacilación de Jesús son superados por su fe, y por su necesidad. A partir de ahí Jesús y sus discípulos pudieron cruzar las barreras y fronteras humanas impuestas del mundo antiguo. El libro de Rut concluye con una lista de la descendencia con el Israelita Boaz. Esta ascendencia del Rey-héroe de la antigua Israel refleja el hecho de que la voluntad de Dios se cumplirá cuando las personas crucen las barreras de la religión y la cultura. El camino con Dios hoy requiere que crucemos las barreras que separan a los Cristianos unos de otros y de las personas de otras religiones. El camino hacia la unidad Cristiana requiere caminar humildemente con Dios más allá de las barreras que nos separan unos de otros.

Oración

Padre, perdónanos por las barreras continuamente construimos y que nos separan Que tu Espíritu nos dé valentía para cruzar estas fronteras, y para derribar las paredes que nos desconectan. Que con Cristo nos adentremos en tierras desconocidas, para llevar su mensaje de amorosa aceptación y unidad a todo el mundo. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Día 7, Caminar en solidaridad

Lecturas
  • Números 27:1–11, El derecho de las hijas a la herencia.
  • Salmo 15, ¿Quién habitará en el tabernáculo de Dios?
  • Hechos 2: 43–47, Los discípulos tenían todas las cosas en común.
  • Lucas 10:25–37, El Buen Samaritano.
Meditación

Caminar humildemente con Dios significa caminar en solidaridad con todos los que luchan por la justicia y la paz. Esto plantea una pregunta para aquéllos que oran por la unidad de los Cristianos: ¿cuál es la unidad que buscamos? La Comisión de Fe y Constitución, que incluye a los miembros de la comunidad del Consejo Mundial de Iglesias así como a la Iglesia Católica, entiende la unidad como “unidad visible en una fe y en una comunidad Eucarística.” El movimiento ecuménico está dedicado a supercar las barreras históricas y actuales que dividen a los Cristianos. Lo hace con una visión de unidad visible que vincula la naturaleza y misión de la Iglesia y la superación de todo lo que daña la dignidad de los seres humanos y nos aparta. Como ha dicho la Comisión de Fe y Constitución: “La Iglesia es llamada para sanar y reconciliar relaciones humanas destruidas y para ser el instrumento de Dios en la reconciliación de la división y el odio humanos.” (Naturaleza y Misión de la Iglesia)

Existen muchos ejemplos de dichos actos de sanación y reconciliación de las iglesias. El camino hacia la unidad de los Cristianos es inseparable de caminar humildemente con Dios en solidaridad con todos y cada uno de los que necesiten justicia y bondad.

Oración

Dios Trino, en tu propia vida nos ofreces un modelo único de interdependencia, relaciones amorosas y solidaridad. Únenos para que vivamos nuestras vidas de esta manera. Enséñanos a compartir la esperanza que hallamos en las personas que luchan por la vida en todo el mundo. Que su resistencia nos inspire a superar nuestras propias divisiones, a vivir en acuerdo sagrado con el otro y a caminar juntos en solidaridad. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.

Día 8, Caminar en celebración

Lecturas
  • Libro de Habacuc 3:17–19, Celebrar época de apuros.
  • Salmo 100, La alabanza de Dios de toda la tierra.
  • Filipenses 4:4–9, Regocíjense en el Señor siempre.
  • Lucas 1:46–55, La Canción de María.
Meditación

Caminar humildemente con Dios significa caminar en celebración. El profeta Abacuc se regocija en el Señor en épocas de sequías y malas cosechas. El testimonio de que Dios caminará con su pueblo en sus dificultades es una celebración de la esperanza. La Santa Virgen María canta su Magnificat como canción de esperanza incluso antes del nacimiento de su hijo. Y desde prisión, Pablo exhorta a la comunidad Cristiana de Filipos a la celebración: “Regocíjense en el Señor siempre.”

Nuestra celebración por la unidad entre los Cristianos ocurre en esperanza y lucha. Está basada en la esperanza de que la Oración de Cristo de que seamos uno se logre en el tiempo de Dios y a través de los medios de Dios. Se basa en gratitud por que la unidad es el don de Dios, y en reconocimiento de la unidad que ya experimentamos como los amigos de Jesús, expresada en un bautismo. Se basa en la creencia de que Dios nos llama a cada uno a trabajar por esa unidad. El camino hacia la unidad de los Cristianos requiere que caminemos humildemente con Dios en celebración, en Oración y en esperanza.

Oración

Dios de Gracia, que tu Espíritu Santo llene nuestras comunidades con gozo y celebración, para que podamos atesorar la unidad que ya compartimos Vuelve a encender nuestra esperanza y sostén nuestra determinación, que en el nombre de Cristo caminemos juntos en el amor, elevando voces unidas de alabanza, y cantando juntos una Oración de Alabanza. Dios de vida, condúcenos a la justicia y la paz. Amén.