Una Breve Historia de la Semana de Oración por la Unidad Cristiana
por la Hermana Lorelei F. Fuchs, SA, Directora Asociada,
Instituto Ecuménico & Interreligioso de Graymoor, New York, NY

Una celebración mundial, la anual Semana de Oración por la Unidad Cristiana comenzó en la Iglesia Episcopal en el año 1908 en Graymoor, valle del Río Hudson en el Estado de Nueva York. Diez años antes, Paul James Wattson, un sacerdote de la Iglesia Episcopal, co-fundó las congregaciones Franciscanas que forman la Sociedad de la Reconciliación, en Graymoor con Lurana Mary White, también Episcopal. Wattson fue un vigoroso defensor de la unión de las iglesias Anglicana y Católica Romana, y enfatizaba el rol del papado en la unión de los cristianos.

El Padre Wattson tenía pocos que le apoyaban en su iglesia. Uno lo era el Reverendo Spencer Jones, rector de la Iglesia de Inglaterra, y conocido autor catequético. En 1907 el Padre Jones sugirió al Padre Wattson que se debiera observar un día de oración por la unidad cristiana todos los años en el mundo entero en la Fiesta de San Pedro (29 de junio). Al Padre Wattson le gustó la idea, pero recomendó más bien una “Semana de Unidad Cristiana” comenzando en la Fiesta de la Cátedra de Pedro (la cuál era entonces, el 18 de enero) y terminando en la Fiesta de la Conversión de San Pablo (25 de enero).

Primero celebrada en 1908, la Semana de Unidad de la Iglesia fue eventualmente llamada “La Octava de Unidad de la Iglesia” por el Padre Wattson ya que había ocho días entre las dos fiestas. El año siguiente los miembros de la Sociedad de Reconciliación fueron incorporados por la Iglesia Católica Romana. Como parte de su compromiso de orar y trabajar por el cumplimiento de la oración de Jesús ‘que todos sean uno’, los Frailes y Hermanas de la Reconciliación continuaron promoviendo la Octava de la Unidad de la Iglesia. Mientras tanto, el movimiento Fe y Orden expresó su interés en la oración común entre Cristianos, y en 1926 publicó “Unas Sugerencias para la Octava de Oración por la Unidad Cristiana”, proponiendo que más iglesias cristianas oraran juntos por la unidad. En 1930 el Padre Wattson cambió el nombre de “Octava de Unidad de la Iglesia” a “Octava de la Cátedra de Unidad”, enfatizando el rol del papado en la unidad de las iglesias Cristianas. En 1935 el Abad Paul Couturier, un sacerdote Católico en Francia, abogó por una “Semana Universal de Oración por la Unidad Cristiana” durante la cuál los Cristianos orarían juntos ‘por la unidad que Cristo desea por el medio que Él quiere’. La oraciún comèn cristiana por la unidad continuó creciendo a través del mundo entero.

Con el Concilio Vaticano Segundo, 1962-1965, un creciente número de Católicos Romanos se unían a otros Cristianos cada año en Enero para oración en conjunto por la unidad. El Decreto del consejo sobre el movimiento Ecuménico, promulgado en 1964, llamó a la oración el alma del movimiento ecuménico, y animó la celebración de lo que ahora se conoce como la Semana de Oración por la Unidad Cristiana. En 1966, el Comisión de Fe y Orden del Consejo Mundial de las Iglesias y el Secretariado del Vaticano (ahora Consejo, para la Promoción de la Unidad Cristiana comenzaron a colaborar en la elaboración de un texto común internacional para uso en todo el mundo. Desde 1968 estos textos internacionales, basados en temas propuestos por grupos ecumeenicos alrededor del mundo, han sido desarrollados, adaptados y publicados para uso en los Estados Unidos por el Instituto Ecuménico & Interreligioso de Graymoor, el cuál invita a contribuciones de ecuménicos y líderes de las iglesias en América.

Para el 1991 la celebración llamada el Domingo Ecuménico ha sido completamente integrada a la Semana de Oración por la Unidad Cristiana. Comenzó como una respuesta a consejos de iglesias locales quienes esperaban contar con un domingo en común donde las iglesias pudieran explicar a sus miembros el significado y la labor del movimiento ecuménico. En 1983, la Junta Gobernante del Consejo Nacional de Iglesias exhortó a sus iglesias miembros a que nombraran tal domingo. Eventualmente, conversaciones entre los organizadores de la Semana de Oración y representantes del Consejo Nacional de Iglesias y de consejos de iglesias locales llevaron a ubicar el Domingo Ecuménico dentro del contexto de la Semana de Oración. En los años en que el programa de la Semana de Oración incluye dos domingos, el segundo es designado Domingo Ecuménico.

Cada año el tema y los textos para la Semana de Oración por la Unidad Cristiana son inicialmente preparados originalmente por un grupo internacional cuyos miembros son seleccionados por la Comisión de Fe y Orden, del Consejo Mundial de Iglesias, y el Consejo Pontifico para la Promoción de la Unidad Cristiana. El Comite Internacional preparando la Semana de Oración se divide en dos grupos de lenguaje, el Frances y el Ingles. Basandonos en los textos de estos grupos, el Instituto Ecuménico & Interreligioso de Graymoor prepara los recursos para la observación de la semana de la Oración por la Unidad Cristiana en los Estados Unidos.

Un grupo ecuménico en Argentina preparó los materiales iniciales este año. La migración y el impacto que la migración tiene en las vidas de las gentes, países e iglesias alrededor del mundo era su enfoque. 2 Corinthians 4:5-18 fue su pasaje de las Escrituras, y “El Tesoro en Vasijas de Barro” fue su tema. El Comite de Planificación para los Estados Unidos se reúno solo unos meses después de la tragedia del 11 de septiembre de 2001. Nuestro grupo fácilmente interpretó el tema y el texto heredados en vista del efecto que este día tendrá por el resto de nuestras vidas.

Siguiendo el Greek Interlinear New Testament (griego y inglés), nosotros escogimos “in earthen vessels” ( i.e., “en vasijas de barro”) en vez de la version en NRSV’s “in clay jars” (2 Cor 4:7, i.e., “jarras de cerámica”). Es más común en el uso del lenguaje americano, tanto como mas poético. El tesoro nosotros tenemos es un don de Dios, un tesoro en historia a través del tiempo, en vasijas de barro. Es muy frágil. Es encarnacional. Este se movió hacia la idea de inclusividad y recibir al otro como un hermano, hermana – i.e., la comunidad cristiana es inclusiva y acogedor a causa de encarnación. Por lo tanto interpretamos “vasijas de barro” identificando el tesoro como un don. Damos la idea su cierre añadiendo la nota llena de esperanza y fe de 2 Cor 4:16 a nuestro tema del texto, el cual lee por completo: “Llevamos este tesoro – este don – en vasijas de barro... por lo tanto no nos desanimamos...”.

Graymoor Ecumenical & Interreligious Institute
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